Informe | McKinsey Global Institute | Mayo de 2017 | Las empresas europeas recuperan el optimismo, ¿qué significa esto para las inversiones?

junio 26, 2017

Por Jacques Bughin, Eric Labaye, Frank Mattern, Sven Smit, Eckart Windhagen, Jan Mischke y Kate Bragg

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Los directivos son cada vez más optimistas en cuanto al entorno de negocio de la zona, pero un nuevo estudio indica que hace falta seguir trabajando para generar seguridad y estabilidad. Hay una serie de medidas que podrían contribuir a ello.

La década pasada fue una de las más duras desde la posguerra para la economía europea, pero la recuperación finalmente ha llegado y el mundo empresarial está más animado.

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Un nuevo informe, European business: Overcoming uncertainty, strengthening recovery, (Negocios en Europa: sobreponerse a la incertidumbre, fortalecer la recuperación) presenta los resultados de una encuesta realizada a 2 000 directores ejecutivos, llevada a cabo por el McKinsey Global Institute en Alemania, España, Francia, Italia, Polonia y Reino Unido. En el informe resultante se destaca que hay un nuevo optimismo entre los líderes en cuanto al futuro del crecimiento económico europeo y las perspectivas de sus propias empresas. Estiman que habrá un incremento promedio del 2,1 % en los ingresos del año que viene, y que aproximadamente una de cada cinco empresas, especialmente aquellas de mayor envergadura y focalizadas en el mercado internacional, tendrá un crecimiento de la facturación superior al 5 %. Los líderes empresariales también son optimistas con respecto a algunas tendencias globales clave que afectan a las empresas de todo el mundo, como la digitalización y el aumento de las economías emergentes.

Junto con los líderes de empresas europeas, también se habló con ejecutivos de más de 400 empresas estadounidenses y chinas que operan en Europa. Sus expectativas de crecimiento del PIB en la Unión Europea fueron incluso mayores que las de sus colegas europeos en promedio: casi el 3 % y el 2,3 %, respectivamente.

No obstante, el estudio indica que las firmas europeas siguen siendo reacias a invertir y muchas prefieren ahorrar el dinero (Anexo 1). Los ahorros corporativos brutos se elevaron hasta casi a 2 billones de euros en 2015 y las empresas se dividen entre las que dicen que están ahorrando para inversiones futuras (48 %) y aquellas que están acumulando reservas para crisis futuras (47 %). Sin embargo, la mayoría de las empresas cree que ya invierte lo adecuado y ve suficientes oportunidades de invertir más; la baja demanda, la falta de oportunidades y el acceso a financiación ya no representan obstáculos para la inversión.

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¿Cómo explicar este comportamiento de inversión? Los líderes de empresas europeas mencionan varios riesgos e incertidumbres, como la preocupación sobre crisis futuras, el nerviosismo frente al crecimiento del populismo y el sentimiento antiglobalización, y miedos remanentes sobre la forma y la dirección que adoptará la Unión Europea (UE) en los próximos años.

Para profundizar más en las actitudes con respecto a la UE, preguntamos acerca de los beneficios que habían tenido las empresas en el pasado, así como sus esperanzas y expectativas sobre la Europa del futuro. Es una época difícil para la Unión Europea, dado que está teniendo que lidiar con una divergencia económica y política cada vez mayor, como la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión.

En general, la respuesta a nuestras preguntas sobre la UE fue positiva. Solo un poco más de la mitad de las empresas entrevistadas piensan que la UE tuvo un efecto beneficioso en su negocio, y las empresas más exitosas son las que expresan más opiniones positivas. Además, un 60 % de los representantes de las empresas dijeron que quieren «más Europa», es decir, una mayor convergencia e integración de políticas.

No obstante, las respuestas ponen de manifiesto la brecha que existe entre la UE futura que las empresas quieren y las situaciones que se esperan (Anexo 2). Casi el 85 % de las empresas entrevistadas dicen que creen que la UE permanecerá intacta y solo menos de la mitad anticipa que el status quo prevalecerá o que habrá una mayor integración. Sin embargo, el 51 % teme que la eurozona se reducirá o se desintegrará en años venideros.

En cuanto la decisión de Gran Bretaña de abandonar la UE, uno de cada tres de los directores entrevistados dijo que cualquier otra decisión de este tipo llevada a término por otro país sería perjudicial para su negocio.

Una inversión productiva más fuerte será crítica para garantizar que la recuperación económica de Europa siga en marcha. Hemos calculado que el restablecimiento de la inversión a los niveles anteriores a la crisis de 2008 podría impulsar el crecimiento del PIB hasta 1 billón de euros. Un estudio sugiere que, para alcanzar ese potencial, la UE deberá resolver las áreas que todavía siguen siendo frágiles, como el riesgo financiero remanente, la incertidumbre normativa, la dirección de la eurozona y, cuando sea posible, problemas geopolíticos como la migración y la integración de refugiados, y el populismo. También podría ayudar a las empresas a explotar la digitalización, permitiendo así que la UE logre desatar todo su potencial digital.

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