Sumergirse en la tecnología digital. ¿Es usted de los que catan el agua antes de saltar o salta dando un panzazo?

julio 5, 2017


Con el verano en plena marcha, nos parece oportuno – y divertido – ofrecer una perspectiva más acuática sobre cómo emprender nuevas empresas digitales. Si, en una tarde de julio cualquiera, ha podido observar cómo los bañistas entran a la piscina, se habrá dado cuenta de que hay muchas maneras de zambullirse. Pero, ¿se ha percatado de las similitudes con la manera como los fabricantes entran en el sector digital? Aquí tiene siete clasificaciones básicas que funcionan para ambos grupos a la perfección. Vamos a ver si está de acuerdo.

Los pegajosos y los pensadores. Estos son los participantes reticentes, a los que les cuesta abandonar la toalla de playa y, si lo hacen, prefieren quedarse cerca de la escalera, se aferran al bordillo de la piscina, con los nudillos blancos y resbaladizos por las varias capas de crema solar que se aplican generosamente. Pueden ser jóvenes o viejos, hombres o mujeres, asiduos a las piscinas o primerizos. Y, sin embargo, todos ellos tienen en común una profunda expresión pensativa, considerada y analítica. A menudo con el ceño fruncido, su cara delata que han estado reflexionando sobre el futuro hasta el punto de la parálisis. A lo mejor se obsesionan por aquello que puede ir mal o se preocupan por peligros imprevistos. Los conoce bien. Incluso puede ser que usted sea uno de ellos. Se quedan pegados al bordillo, acostumbran a sentarse fuera, se esconden debajo de un enorme sombrero y se quedan al margen de la diversión. En el mundo empresarial, acostumbran a ser rezagados, lo que les hace perder muchas oportunidades.

Los que sumergen primero el pie. Estos son los más divertidos de observar en la piscina, no por lo que hacen, sino por lo que no hacen y sus excusas. Parece que nunca vayan a entrar a la piscina. O está demasiado caliente o demasiado fría. Pero emiten chillidos y gritos, tienen escalofríos y temblores, sueltan gemidos y advertencias a los amigos que tienen cerca: «No te atrevas a mojarme». Dentro de la piscina, son la mar de divertidos. En la industria de la fabricación, los detractores nerviosos pueden ser una distracción y entorpecer el camino de aquellos que quieren avanzar hacia delante. Pueden crear falsas suposiciones a partir de datos erróneos. Las protestas airadas pueden ser alarmantes y desalentadoras para aquellos que ponen todo su empeño para progresar con eficacia. Como los bañistas que sumergen primero el pie, intentar algo en el mundo digital por poco tiempo no alcanza para llegar a conclusiones satisfactorias. Si usted es de los que sumergen primero el pie o trabaja para uno de ellos, vuelva a intentarlo.

Los que saltan con los ojos cerrados. Cerrar los ojos y saltar desde el bordillo de la piscina es una manera clásica de tirarse al agua, pero no siempre la más prudente. En la piscina, los saltadores más atrevidos pueden exhibir su fe ciega, la confianza en sus propias capacidades o un compromiso para saltar directamente sin dudarlo. O podría ser que simplemente estuvieran escondiendo sus miedos. Los fabricantes a veces se sumergen a ciegas para llevar a cabo iniciativas con ese mismo afán. ¿Esto significa que están convencidos? ¿O están ocultando sus inseguridades? En este caso, tener una visión limitada es claramente peligroso. Abra los ojos. Esté atento.

Los que saltan dándose un panzazo. ¿Siente odio o admiración por aquellos tipos despreocupados a los que les encanta saltar al agua salpicando a todo el mundo? En primer lugar, la secuencia de coger carrerilla, cargarse de adrenalina y dejarse caer es perfecta para activar el ritmo cardíaco. Pero, de repente, llega el gran impacto y la enorme ola que salpica a toda la piscina. Una situación que puede ser molesta, sorprendente e incluso cómica. En el sector industrial, abundan los que saltan dándose un panzazo. Las start-ups surgen de la nada y se hacen con una cuota del mercado con rapidez. Las nuevas tecnologías irrumpen en escena de golpe y porrazo. Los productos innovadores causan un gran revuelo y fuerzan a los competidores a sobrellevar sus efectos. Un nadador astuto se mantiene alerta, a la expectativa, preparado para ponerse a cubierto.

Los que flotan y se dejan llevar por la corriente. Flotar dando círculos sin dirección fija puede ser relajante para alguien. Pero también trae consigo algunos riesgos. En la piscina, puede quemarse con el sol. En el sector industrial, dejarse llevar por una iniciativa digital sin propósito u objetivo fijo es una invitación al fracaso. Puede llevarse una decepción o asumir algunos riesgos innecesarios.

Tirarse de bomba. Este grupo ha llevado a la práctica su enfoque con estrategia y, por ello, es el claro ganador a la mejor manera de tirarse a la piscina. Una sumersión bien preparada, con las rodillas encogidas hacia el pecho, es el reflejo de un objetivo específico, la adopción de precauciones necesarias y, además, mantiene el nivel de salpicaduras en parámetros aceptables, sin amenazar la paz del resto de bañistas. Tirarse en bomba es una buena manera de disipar aquellos que se dejan llevar de vez en cuando y atrae las miradas de otros observadores. En el mundo digital, tirarse en bomba sería lo más parecido a una iniciativa estratégica que apunta hacia un objetivo específico y toma los pasos necesarios para conseguir la velocidad necesaria y aprovechar el momento más adecuado. Se producen salpicaduras, pero nada del otro mundo que molestara sobremanera el resto de bañistas y que comportara la amonestación por parte del socorrista.

¿De qué tipo es usted? Si aún no se ha lanzado a la piscina y todavía no ha emprendido la transición digital, es hora de sumergirse, de una manera u otra. Pero sobre todo, no es buena idea quedarse fuera.
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