En comparación con las implementaciones de software empresarial de años anteriores, los sistemas agénticos pueden desplegarse de manera sorprendentemente eficiente. Dicho esto, representan una forma de trabajar revolucionaria y a menudo radicalmente acelerada. Por este motivo, lo más recomendable es empezar poco a poco, abordando algunos de sus procesos más sencillos y bien definidos, en lugar de intentar transformar toda la organización de una sola vez. En la industria de alimentos y bebidas, las implementaciones con mayor impacto suelen producirse en flujos de trabajo donde las reglas ya están claramente definidas, los datos son conocidos y las mejoras son fáciles de identificar.
Un buen punto de partida puede ser la gestión de la documentación de proveedores, el control del envejecimiento del inventario, la asignación de tareas de calidad, las verificaciones de trazabilidad o la gestión de excepciones en producción. Estas áreas brindan a sus equipos la oportunidad de ganar confianza, poner a prueba los procesos de escalación y comprobar por sí mismos cómo los agentes se integran en su trabajo para potenciarlo. A medida que crece la confianza, las capacidades agénticas pueden expandirse hacia procesos más complejos y conectados en planificación, producción, calidad, cumplimiento, adquisiciones y distribución.