En un pasado no muy lejano, la planificación y las previsiones se basaban en conjuntos de datos mucho más pequeños. Solo existían un par de canales de compra, había menos variedad de productos y casi no existía la expectativa de recibir entregas el mismo día o al día siguiente. Sin embargo, con el crecimiento meteórico del comercio electrónico y los enormes cambios en la demanda por rapidez y variedad, los mercados se encuentran en constante evolución. Las carteras de productos también se han vuelto cada vez más complejas y competitivas en precio, con redes globales de cadenas de suministros que dependen de proveedores y rutas que pueden cambiar de un momento a otro.
Para seguir siendo competitivas, las empresas ya no pueden conformarse con una planificación lo "suficientemente buena". Sin medidas avanzadas, estas presiones se acumulan hasta que aumentan los costos, el inventario pierde su nivel ideal y resulta más difícil mantener el nivel de servicio.
Las herramientas y técnicas modernas de planificación y previsión ayudan a las organizaciones a mantenerse un paso adelante de esta volatilidad. Proporcionan una forma estructurada de interpretar las señales, comparar opciones y prepararse para posibles resultados antes que afecten las operaciones. Al transformar la incertidumbre en escenarios más claros, la planificación permite tomar decisiones con mayor confianza sobre abastecimiento, capacidad, inventario y tiempos. También ofrece a los equipos una visión compartida de lo que está cambiando y por qué, para que puedan coordinar sus decisiones en lugar de reaccionar de manera aislada. Hoy en día, la importancia de la planificación va más allá de mantener la eficiencia. Se trata de garantizar que toda la red pueda responder con rapidez, recuperarse sin contratiempos y cumplir sus compromisos.