junio 26, 2020 Por Cormac Watters

En noviembre de 2019 se publicó originalmente una versión de este artículo en ERP Today.

Un vistazo al pasado

Es justo decir que las soluciones de ERP en el pasado a menudo tenían mala prensa. Tradicionalmente, las primeras versiones eran generalmente caras, poco flexibles, difíciles de usar y complicadas de implementar. La siguiente generación de ERP intentaba abordar estas deficiencias, aportando además un diseño atractivo y experiencias de usuario intuitivas, la flexibilidad obtenida por las aplicaciones en la nube, la accesibilidad móvil mejorada y la introducción de inteligencia añadida a través del Business Intelligence y la IA.

Pero a pesar de que muchos actores del sector defendían que la segunda generación de las soluciones de ERP representaba el apogeo de la madurez de la industria y un impulso de mayor rentabilidad para los fabricantes, la investigación dibuja un panorama totalmente diferente.

El problema de la productividad

A pesar de que las inversiones en ERP proporcionan indudablemente un claro retorno de la inversión, hay un gran problema que persiste hoy en día.

La productividad, que se mide por la cantidad de trabajo producido por hora trabajada, sigue representando un enorme problema en todo el mundo, mientras que los tipos de las economías avanzadas permanecen en mínimos históricos. Aunque la causa precisa de

la caída no esté clara, la productividad es clave para el crecimiento económico a largo término y un nivel de vida más alto. Una plantilla altamente productiva es esencial para la eficiencia operativa, satisfacer las demandas de los clientes, controlar costes y mantener márgenes en un mercado global altamente competitivo. Por este motivo, los niveles de productividad actuales representan una problemática que no puede ignorarse.

Por ejemplo, el Reino Unido debería estar reportando, en teoría, buenas cifras de productividad, con ingeniería, alta tecnología y un sector farmacéutico sólidos e invirtiendo en digitalización para impulsar el rendimiento. La realidad, sin embargo, es muy diferente y la productividad está cayendo sin mostrar ningún signo de que esta tendencia vaya a revertirse en breve. Se espera que el rendimiento por hora crezca solo un 0,2 % en 2019, comparado con cifras de más del 2 % en la década anterior al 2008.

Conocer el ERP 3.0

Los líderes de todo el mundo están buscando nuevas maneras de abordar este problema pero se encuentran con que las opciones son limitadas. A falta de poder adquirir personal adicional (un lujo que simplemente es difícil de justificar en el contexto actual), ayudar a las personas a desarrollar tareas complejas rápidamente es el no va más en esta búsqueda para mejorar la productividad. Teniendo esto en cuenta, la tecnología está evolucionando y las plataformas de ERP se desarrollan paralelamente poniendo las personas y la productividad en el eje central del diseño, conocido como el nuevo ERP 3.0.

El concepto de situar a las personas en el centro del ERP puede parecer, a simple vista, un oxímoron. Sin embargo, no lo es. Para aquel que haya levantado los brazos en señal de frustración al no ser capaz de recuperar un documento necesario para deshacer un cuello de botella, responder a una demanda de la cadena de suministro, suministrar una pieza de recambio o garantizar que una entrega se realice a tiempo y esté completa, sin duda sabrá de qué hablamos. Estos pequeños incidentes se acumulan, causan demoras, impiden la toma de decisiones e interfieren en la cultura empresarial innovadora y colaborativa. Este tipo de contratiempos en los flujos de trabajo ya sea en la planta de producción o en el back office, ya no pueden seguir tolerándose.

Empoderar a las personas

El viejo dicho de que la mejor de las tecnologías fallará si cae en manos equivocadas se demuestra una y otra vez. Por supuesto, son las personas y no los sistemas las responsables de impulsar el valor del negocio en última instancia. Ya sea a través de mejores continuas o de la transformación digital en toda la empresa. Aquellos sistemas diseñados para maximizar el potencial de las personas y empoderarlas están destinados a triunfar.

ERP 3.0 encarna este espíritu, puesto de lo que se trata es de proporcionar las herramientas para ayudar a las personas a sacar lo mejor que hay en ellas, empoderando a la plantilla, delegando tareas y soportando la toma de decisiones rápida basada en los mejores y más actualizados conocimientos disponibles. Una funcionalidad innovadora, como la generación de informes de autoservicio, workbenches personalizados, analítica mejorada que sugiere soluciones, una ciencia predictiva y asistentes personales de voz, ayudan a impulsar este nuevo enfoque.

Es importante tener claro que el cambio no consiste únicamente en conseguir que la experiencia del usuario sea más fácil; este tema ya ha sido abordado previamente. Este cambio se centra ahora en la foto completa de cada empleado, desde el operador de una máquina que debe verificar un cambio de especificaciones reciente hasta una línea del director comercial que está planificando asignaciones de equipo. La tecnología puede ayudar en la toma de decisiones informada, la intervención proactiva, la solución de problemas creativos y el intercambio de datos interdepartamental. Esto podría reducir las barreras de entrada para las personas, que podrían asumir actividades más complejas, automatizar procesos o introducir la IA. Les permitiría redistribuir algunas tareas o proporcionar, de hecho, perspectivas mejoradas para empoderar al trabajador e incrementar el rendimiento.

Generalmente, cuando a un fabricante se le pregunta por los mayores retos a los que se enfrenta responde que las personas y las deficiencias en competencias son las mayores amenazas a afrontar en los próximos años. De hecho, una encuesta reciente efectuada por la Cámara de Comercio Británica ha concluido que los fabricantes británicos se enfrentan a la mayor falta de personal especializado desde 1989.

Tradicionalmente, se ha considerado que este reto era diferente al de la tecnología, pero el ERP 3.0 lo equipara a la contratación, la retención y el desarrollo del personal a través de diversos aspectos. Por supuesto, le será difícil encontrar una empresa exigiendo sistemas como USP en un anuncio de puesto de trabajo. Sin embargo, aquellos que promueven una cultura que adopta el pensamiento y los sistemas modernos que no solo hacen las tareas más fáciles de completar, con mayor visibilidad y compromiso y menor formación, incrementarán inevitablemente la satisfacción, resultando en la atracción y retención de una mayor proporción de talento y en una organización más productiva.

Yendo más lejos, el ERP 3.0 aborda el reto de las habilidades priorizando el desarrollo de las personas, asegurando que se reconozca todo su potencial, que se maximicen las habilidades y el talento se asigne o, de hecho, se reasigne en áreas más adecuadas. Las habilidades se monitorizan y se evalúan sobre todo de forma similar a una línea de producción, optimizando el rendimiento y reduciendo el gasto.

Poder para las personas

Finalmente, si puede empoderar a los empleados para ser más productivos, en consecuencia, las organizaciones también serán más productivas, y las economías prosperarán como resultado de ello. La tecnología es la mejor herramienta que tenemos en el afán de conseguir esta visión y la última encarnación del ERP se alza para representar un verdadero punto de inflexión.

Bienvenido a la era del ERP 3.0.

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